Tengo un amigo que le encanta redactarme e-mails en forma de literatura..
espero y les guste
esta es de una vez que le conte que traia muchas presiones en la escuela y no habia podido hablar mucho con porque andaba muy atareada y esto es lo que me contesto:
Santa María de Nieva, octubre 12, 06.
I
Te imagino yendo y viniendo de un lugar a otro. Puedo
ver tus piernas temblando y estirándose como dos látigos
mientras tus pies, ágiles y pequeños, van labrando el c-
amino interminablemente, para sembrar las semillas de t-
us pasos fugaces. Tras de tí todo queda abierto, como un
cielo escampado, y todas las cosas se hacen claras a tu
alrededor: el mundo es una geografía transaparente. Yo
lo veo, y no más.
II
El martes pasado fuí a jugar futbol. Hacía dos meses
que no iba. El día anterior unos compañeros de trabajo
me insistieron tanto que durante un breve tiempo estuve
alucinando sus voces y sus gestos. Llegé a trabajar y d-
os me invitaron; seguí y cuatro me recordaron; seguí y
diez me recontraacordaron. Y ante tanta presión decidí
no deambular por dónde me los encontraría con seguridad.
Poco me duró el gusto, a mi paso por pasillos y lugares
que yo creía solitarios me salían dos o cinco de ellos
para recordarme por millonésima vez que ése día irían a
jugar futbol. Me fue imposible esconderme, me salían al
paso ocultos en las paredes, como quién emerge del agua.
III
Es el día y es la luz, y la semilla se abre y tus pa-
sos crecen tan altos como un árbol, y la tierra es un
bosque recto y delgado, como una vena o un río de aguas
verdes. Siguo esta frondosidad horizontal, que es la ri-
queza de tus huellas, y voy descubriendo ése camino ígn-
eo que se alza, como la espuma marina, en la prolongaci-
ón de la distancia entre una huella y otra. Todo es una
búsqueda de tu infinito.
IV
Ya había oscurecido y decidí siempre ir. Todos me di-
jeron que se pondría bien mientras sugerían cosas para
pasárnosla de lo lindo. Entre risas se llegó la hora de
salida del trabajo, y todos corrimos a los casilleros p-
ara salir como alma que lleva el diablo. Ya afuera, tod-
os fumábamos y hacíamos acrocabias con el balón meintras
esperábamos a los demás compañeros. Al fin llegó el res-
to y partímos en dos autos compactos y en una mini-ban
destartalada.
V
Todo crece y se confunde en el aire. Parece que la t-
ierra y el cielo se fundiesen; la tierra con su amalgama
verde y el cielo con su quietud camaleónica. Yo he segu-
ido y siguo, y todo es tan alto. Tú misma eres todo: es-
tás tan dispersa como el viento y tan insondable como el
vacío. ¿Será posible alcanzarte? No, tus pasos son tant-
os como estrellas. ¿Te podré alcanzar algún día? Tampoco.
Esa frondosidad ya no es recta, es ancha como el mundo y
tan lejana como él último planeta. El mundo un infinito
selvático. Tu origen es indescifrable. Ninguna semilla
explota adelante. Todo ha alcanzado su cúspide invisible.
Lo de arrida sube y rompe lo de arriba, y lo de arriba
baja y socaba lo de abajo. Caída y vuelo son un rayo que
sacude todo, como un lámina métalica. Todo arde insesan-
temente hasta hacerse ceniza: nada queda. Tú caminas y
es sólo tu paso que levanta el polvo. Nunca has sido tan
única e inexistente.
VI
Las cuatro canchas estaban repletas de jugadores y de
gentes que lanzaban gritos de porras y groserías como si
fuesen piedras. Era media noche y esperábamos. Abrimos
las coca-colas y las bolsas de papitas. Bebíamos y trag-
ábamos a placer. La noche se hizo fría y sacamos los ci-
garrillos y fumamos hasta las tres de la mañana. Las ca-
nchas ya estaban vacías desde hacía dos horas. Nosotros
seguíamos riéndonos entre bocanadas, tragos de coca-col-
a y comelones de fritangas. Y allí la noche, y las canc-
has que se quedaron solitarias esperando el partido que
no jugamos.
manuel macondo.
Estamos en contacto
ADVERTENCIA: Esta pagina es adictiva.
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»Gago«
If God Is My Witness, He Must Be Blind.
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